Y a mis setenta
Y a mis setenta, colmado de sueños,
sereno viajo en un tren fascinante,
en mi rostro, líneas del largo viaje,
en mi maleta, historias alucinantes,
y en el alma, estaciones “que olvidar no quiero”.
Y anhelo que mis años venideros,
sean raudos ríos torrentosos,
que bajan por quebradas vírgenes,
que superan obstáculos insalvables,
que remueven trabas opresoras,
que refrescan el sol de la tarde,
que abrazan sauces frondosos.
Y pensaré en ti en las albas alboradas,
entre el humo blanco de los jazmines,
y esperaré cada atardecer tu llegada,
sentado en mi balcón en Curanipe,
escuchando el silencio amarillo,
de mi soñada tierra dorada.
Y en un momento cualquiera de mi camino,
y solo para seguir viajando libre,
romperé el cielo de un grito,
y de todo lastre desprovisto,
miraré al futuro entre tus brazos infinitos.
— Wagner Pérez Eulufí
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