Oda a la vela
En cualquier lugar, una noche cualquiera,
cuando al ilimitado mundo de los enamorados,
lo ilumina la leve luz de una vela,
la dimensión es más personal y profunda,
aunque parezca más empobrecida,
todo es más aislado,
todo es más íntimo,
en el momento que los amantes se miran,
a través de la tenue energía de un pabilo titilante,
o de la serena luz de una vela que desvela,
con su calor vacilante.
Vela delgada y huesuda,
vela mediadora y aguda,
vela apasionada y menuda,
vela avariciosa y sordomuda,
vela rebelada y desnuda,
vela ardiente y provocadora,
vela esplendente y procreadora,
vela gloriosa e incitadora,
vela paciente y amadora,
vela alucinante y apaciguadora,
vela que desgajaste uno a uno,
estos bohemios versos nocturnos.
— Wagner Pérez Eulufí
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